Soneto
No castas hermosuras ni rostros de princesa,
ni ojos donde brille la luz de la ilusión
satánicas beldades, perfiles de faunesa,
y trágicas pupilas de ángel en rebelión.
No bocas ideales de sonrosada fresa
en donde tiemble el ósculo gentil de la pasión
Boca sensual y lúbrica que muerde cuando besa
con labios encendidos, -flores de tentación-
Amores ardorosos, vibrantes y soberbios
de donde brote el canto sonoro de los nervios,
hechos de fibra y fósforo, de médula y de luz
Y sea nuestra musa como un súcubo pálido
que ahogue nuestras vidas entre su abrazo cálido
mientras sucumbe el Sueño clavado en una cruz