Soneto
En medio del silencio y sombra oscura,
manto de horribles formas espantosas,
veo la bella imagen de tres diosas,
compuestas de oro, grana y nieve pura.
Su ornato, resplandor y hermosura
son partes para mí tan poderosas,
que aunque enlazado estoy en varias cosas,
me arrebata, entretiene y asegura
¡Oh vos, luces del cielo las mayores!
Digo, con vuestra paz, que sois vencidas
de dos soles que en gloria juzgo iguales,
y que precio sus claros resplandores
tanto, que en estas sombras extendidas
no envidio vuestros rayos celestiales