Soneto
Llega Javier al cielo, ya Gigante,
en lama, y cuerpo, con la augusta frente
a quien cuanta en la esfera arde luciente,
estrella ceñirá bello diamante.
Medio Orbe al Macedón bastó arrogante,
todo el mundo a Javier no es suficiente,
pues si en llamarse grande aquel no miente,
que renombre a Javier será bastante.
Siempre aspiró a ser más pero su aliento,
no hallando más que ser, ya se ha excedido,
a sí mismo: o Javier siempre portento.
Cuanto otros Héroes fueron no ha podido
eternizarlos, más a tu ardimiento
le sobra la mitad de lo que ha sido