Soneto
Al trasmontar del sol, su luz dorada,
cogió de unos fantásticos bosquejos
la tabla, y al matiz de sus reflejos,
dejóla de colores variada
Aquí sobre morado cairelada
arden las fimbras de oro en varios lejos,
acullá reverbera en sus espejos
la nube de los rayos retocada;
suben por otra parte, en penachera
de oro, verde y azul, volantes puros,
tornasolando visos y arreboles;
mas, ¡oh breve y fantástica quimera!,
pónese el sol, y quedan luego oscuros
los vaporcillos, que eran otros soles