Soneto
María, el grande amor que le ha tenido,
paga a Javier con pecho generoso;
dióle en satisfacción el niño hermoso,
porque a un inmenso amor, un Dios Cupido.
Río del mar del Padre el Niño ha sido,
Javier ha de crecer árbol frondoso;
salió de Madre el Río caudaloso,
rebose, y en virtudes a crecido.
Sabio, Amor, Salomón, como atendía
al empeño del Niño, justiciero,
entre cariños dos los dividía
Pero como no admite compañero
la entrañable pasión, dijo María,
Javier se lleve el Niño todo entero