Soneto
Habiendo sido ya más combatida
mi ninfa, que en el mar la dura roca,
amor la fuerza, hiere y la provoca
a darse entre mis brazos por vencida
Y allí del mismo amor mío encendida
con su hermosos labios bebe y toca
el aire más caliente de mi boca,
haciendo de dos almas una vida
Y un alma de dos cuerpos moradora
y dos cuerpos en uno más trabados
que jamás hiedra estuvo a olmo alguno
Suspende este milagro amor ahora,
que no estemos jamás menos ligados
que Salmacia y Troco hechos uno