Soneto

By Gregorio Silvestre

Habiendo sido ya más combatida

mi ninfa, que en el mar la dura roca,

amor la fuerza, hiere y la provoca

a darse entre mis brazos por vencida

Y allí del mismo amor mío encendida

con su hermosos labios bebe y toca

el aire más caliente de mi boca,

haciendo de dos almas una vida

Y un alma de dos cuerpos moradora

y dos cuerpos en uno más trabados

que jamás hiedra estuvo a olmo alguno

Suspende este milagro amor ahora,

que no estemos jamás menos ligados

que Salmacia y Troco hechos uno