Soneto

By Gumersindo Laverde Ruiz

Cuando gimiendo por el sol que espira,

su torre gigantesca lanza al viento

grandioso clamor que en ondas lento

hasta el confín del horizonte gira;

y en sus calladas naves do respira

de otros siglos el alto pensamiento,

la tierra olvido, y penetrar me siento

del Infinito a quien el alma aspira;

la quietud, las tinieblas, el misterio,

de los santos inmobles la mirada,

la antorcha del sagrario veladora

todo me dice allí con vago imperio,

plácido al corazón que se anonada

¡Aquí habita el Señor! ¡Póstrate y ora!