Soneto

By Jacinto Labaila

Al rico trueca en pobre la avaricia

y la lujuria al torpe desenfrena,

la gula a eterno malestar condena

y la ambición a perennal codicia.

La envidia la mejor natura vicia;

el orgullo no tiene hora serena,

y la gloria es no más, sueño que apena

al vate que gozoso la acaricia.

Entre tantas pasiones sólo hay una

que da al mortal la dicha apetecida;

por ella el hombre el oro, la fortuna,

la gloria, la ambición, todo lo olvida:

es el Amor de nuestros goces cuna;

es el Amor, ¡bien único en la vida!