Soneto
Con dulce son de nuevo se derrama,
de mi invencible abuelo la grandeza,
los trabajos, peligros, y braveza,
con que tiene ganada eterna fama.
Al más tímido pecho, y fuerza inflama,
viendo de tal varón tal fortaleza,
que no pudo del hado la aspereza
domar ni oscurecer su ardiente llama
Esto se debe a ti, divino Lasso,
cuya Musa con plectro sublimado
cantó el alto valor del fuerte pecho.
Bien muestras que beber te dio el Parnaso,
tanto licor, que el verso delicado
en majestad iguala en todo al hecho