Soneto
Suene otra vez en plectro, si sagrado
la voz que a tanta fama ha renacido,
cante, que sólo porque se ha excedido,
es tu Lira quien sólo le ha imitado
No es de mi obligación afecto osado,
aunque tuyo el mayor aplauso ha sido,
que en el que tu Deidad ha merecido
huye estas atenciones el cuidado
Blasón del tiempo, de Caliope gloria,
es todo, y cuanto Euterpe te asegura
de la inmortalidad grave desvelo:
Vencida, sino muda a tu memoria
tiene en la envidia Urania, que en luz pura
doctos prodigios te dictó del Cielo