Soneto
Estábase «Morfida» contemplando
en su pecho al pastor por quien moría;
ella misma le hablaba y respondía,
que lo tiene delante imaginando
Por sus hermosos ojos destilando
lo que orientales perlas parecía,
con un ¡ay! que del alma le salía
estas palabras dice lamentando:
«No viva yo sin tu dulce amor mío,
de mí me olvide yo, si te olvidase;
pues no tengo otro bien, ni otra esperanza.
Solamente en tu fe, pastor, confío;
y si esta en algún tiempo me faltase
mi muerte me dará de ti venganza »