Soneto
En ese claro sol, que resplandece,
en esa perfección sobre natura,
en esa alma gentil, esa figura,
que alegra nuestra edad, y la enriquece,
hay luz que ciega, rostro que enmudece,
hay pequeña piedad, gran hermosura,
palabras blandas, condición muy dura,
mirar que alegra y vista que entristece.
Por eso estoy, Pastora, retirado,
por eso temo ver lo que deseo,
por eso paso el tiempo en contemplarte
¡Extraño caso!; ¡efecto no pensado!;
¡qué vea el mayor bien cuando te veo
y tema el mayor mal yendo a mirarte!