Soneto

By José Fernández Guerra y Orbe

En tus juicios, gran Dios, la equidad brilla:

tu amor al hombre forma tu embeleso;

mas perdonar mi ingratitud, confieso

que de tu augusto Ser fuera mancilla

El alma, un tiempo cándida, sencilla,

inicua ya y dolosa en luengo exceso,

de tu cólera aguarda el justo peso;

ni en tu poder cupiera el reprimilla.

¿No es tuyo el rayo? ¿Tu bondad qué espera?

Guerra por guerra a la impotente nada

que provocó tu indignación severa

El rayo estalle de tu diestra airada

Mas ¿en qué parte descargar pudiera,

que no esté en sangre de Jesús bañada?