Soneto
Era invierno, y las horas del sosiego,
cuando Fabio, durmiendo descuidado,
soñaba que era estío y que abrasado
se vio de la canícula y del fuego
Sueña que a un limpio estanque se va luego,
y de enojosa ropa despojado,
se entra en el baño dulce y regalado,
que le refrigeró con blando riego.
La frialdad del agua placentera
conoce que del pecho enardecido,
poco a poco el calor le echaba fuera
Despierta en esto, torna a su sentido,
y ve que a efecto de su borrachera,
en un gran lodazal se halla tendido.