Soneto

By José Muñoz San Román

Sobre un rojo tapiz de terciopelo

se nos muestra su carne lacerada,

así como de nardo inmaculada,

entre claveles, del jardín del cielo.

En su capilla, triste y silenciosa,

un fulgor misterioso lo ilumina,

como si un sol de invierno que declina

le llegase a besar la faz gloriosa

De Montañés, el genio poderoso,

dio vida a este portento y hermosura,

para honor de las artes de Sevilla.

Poniéndole en el rostro milagroso;

tal humano semblante de amargura,

que el ánimo nos pasma y maravilla.