Soneto

By José Selgas y Carrasco

En la sonrisa de tus labios rojos

brilla el candor de tu infantil belleza,

rubia es la luz que inunda tu cabeza,

viva es la sombra de tus negros ojos.

Tu alegre faz mitiga mis enojos,

y siendo tú consuelo a mi tristeza,

siento dolor porque tu vida empieza,

y es la vida mortal senda de abrojos.

Me aterra el ciego afán del mundo vano

al contemplar la plácida ignorancia

con que hoy te guarda la inocencia amiga.

Mañana no lo sé; ¡terrible arcano!

Flor que empiezas a ser toda fragancia,

alma todo candor, ¡Dios te bendiga!