Soneto
Escucha Dios en su encumbrado cielo
de humildes golondrinas el gemido
cuando, lejanas del paternal nido,
vagan desamparadas por el suelo
Yo, gimiendo en amargo y triste duelo,
familia, bienes y el hogar perdido,
de su beneficencia he recibido
socorro en mi orfandad y desconsuelo
Guárdete el mismo Dios tres veces santo,
y a tu familia y grey, ¡oh pastor bueno!
bajo la sombra de su augusto manto.
Como de gratitud le pido lleno,
pues tan grata acogida mi quebranto
halló en tu dulce y compasivo seno