Soneto

By Juan Martínez Villergas

Mandó el tío Antonio, el ciego, al lazarillo

que si su tabernera conocida

no llenaba fielmente la medida

le diese un golpecito en el tobillo

Fueron a la taberna, y el chiquillo

hizo luego la seña convenida,

y el ciego dijo en voz descomedida

¿Por qué no llena usted ese cuartillo?

Viendo la tabernera que no era

el dicho ningún falso testimonio,

contestó: crea el diablo en tu ceguera.

Bastante ciego soy, dijo el tío Antonio;

pero es usted capaz tía tabernera

de hacer abrir los ojos al demonio