Soneto

By Andrés González Blanco

Tarde de procesión, tarde serena

en que te conocí y me enamoraste;

alegre tarde aquella en que dejaste

de amor y poesía el alma llena

Eres hermosa, complaciente y buena

Cuando yo te miré tú me miraste

y luego sonreíste y te ocultaste

con virginal rubor, pero sin pena.

En tu sonrisa juvenil y fresca,

que subrayó mirada picaresca,

adiviné yo un mundo de alegrías.

Y pienso al recordarte tristemente,

que nunca más aureolará mi frente

aquel buen sol de mis primeros días