Soneto

By Juan de Salinas y Castro

Los dos Pompeyos del mayor Romano

hijos, a Europa y Asia dividieron

sus cenizas; y allí donde se vieron

triunfar, cedieron a enemiga mano.

Las arenas que baña el africano

Nilo, sepulcro al gran Pompeyo fueron,

si es que al Cielo los Dioses no subieron,

del divino valor asombro humano.

Las tres partes del mundo sujetadas,

por su valor, por su saber profundo,

por túmulo la Parca les destina.

Prodigio grande, ¡oh, suertes desdichadas!

porque menor lugar, que todo un mundo

capaz no fuera de tan grande ruina.