Soneto

By Julio Arboleda

Resto del bosque inmemorial; testigo

de mil y unicazos que la ciencia ignora,

roble imperial de bóveda sonora,

tiende en la plaza su ondulante abrigo

En rumorosas pláticas consigo

sus muertas hojarascas rememora:

¡cuánta fugaz generación canora

labró colonias en su techo amigo!

Pasaron esos nidos y esas aves;

vinieron otras aves y otros nidos

y otras hojas y cantigas suaves;

y en los gajos del céfiro mecidos,

vagar parecen con cadencias graves

ecos dolientes de los tiempos idos