Soneto
¿A quién me quejaré de mi enemiga?
¿Al tiempo? No es razón, que me ha burlado
¿Al cielo? No es juez de mi cuidado
Ni al fuego, pues el fuego me castiga.
¿Al viento? Ya no escucha mi fatiga,
que está en mis esperanzas ocupado
¿A Amor? Es mi enemigo declarado
y en condenarme piensa que me obliga.
Ya, pues ninguno de mi parte siento,
Filis ingrata, a ti de ti me quejo:
juzguen tus ojos, reos y testigos.
Y el tiempo, el cielo, el fuego, Amor y el viento
lloren mi muerte pus mi causa dejo
en manos de mis propios enemigos