Soneto
Nereidas, que con manos de esmeraldas
para sangrarle las ocultas venas
de perlas, nácar y corales llenas
azotáis de Neptuno las espaldas
y, ceñidas las frentes de guirnaldas,
sobre azules delfines y ballenas
oro puro cernéis de las arenas
y lo guardáis en las mojadas faldas:
decidme, así de vuestro alegre coro
no os aparte aquel dios que en Eolia mora
ni con valiente soplo os haga agravios,
¿halláis corales, perlas, nácar, oro
tal como yo los hallo en mi señora
en cabellos, en frente, en boca, en labios?