Soneto

By Antonio Afán de Ribera

Fue novio Juan de la sin par María,

y en el largo trajín de sus amores,

todos fueron ensueños seductores

y proyectos de bienes y alegría.

Llegó el plazo, o mejor, el fausto día

como dan en nombrarle los autores,

de encadenar a entrambos amadores,

en eternal unión, la Vicaría

¡Qué gran luna de miel! ¡Qué desatino

de amantes! pero al mes quiso el demonio

que echara cada cual por su camino

Y al preguntar por qué, me dijo Antonio:

-«Como el vinagre se engendró del vino

así el amor se tuerce en matrimonio»