Soneto

By Luis Tejada y Guzmán

-Madre, esta pura sangre que me diste

cuando me concebiste y me criaste,

que hoy por el hombre se derrame y gaste

es justo, pues para eso me pariste.

-Hijo, aun paso ya tu pasión triste

dentro del alma mía que creaste,

¿por qué también de ese sangriento engaste

a mi cuerpo partícipe no hiciste?

-Porque si cuando yo tanto me humillo

al dolor, a la afrenta y al tormento

tu cuerpo en mi pasión me acompañara,

no hiriera tu alma con tan cruel cuchillo,

que es el mayor dolor que ahora yo siento,

y este dolor a mi pasión faltara.