Soneto
Estrella nunca vista se aparece
a los remotos reyes orientales,
y al juzgar de los fuegos celestiales,
otra lumbre mayor los esclarece.
Nacido sacro rey se les ofrece,
con nuevas maravillas y señales
para que reverentes y leales
la obediencia le den como merece
Parten llevados de la luz y el fuego,
del fuego de su amor; luz que los guía
con claridad ardiente y soberana.
Subió al trono de Dios el pío ruego,
y llenos de firmísima alegría,
vieron la luz de Dios por nube humana.