Soneto

By Lutgarda Mirabal

Tú que pasas aquí, céfiro amante,

rizando fuentes y halagando flores,

a unas el alma hurtando en sus olores,

y a las otras frescor refrigerante.

Detén el vuelo y óyeme un instante,

que un mensaje tiernísimo de amores,

fiar quiero a tus alas, de rumores

henchidas siempre, en tu girar constante.

Hacia allá, cefirillo, por do helado

viene el Bóreas silbando un ser respira,

que es ¡cuál nadie lo fue! céfiro amante;

bien que adorando por dudar suspira;

pues bien: vuela hasta él y allá en son tierno

dile: «tuyo es su amor, tuyo y eterno»