Soneto

By Manuel José Quintana

No con vana lisonja y blando acento

me quieras engañar, huésped del prado;

yo no soy lo que fui: rigor del hado

me condena por siempre el escarmiento

Nunca lozana a su primer contento

la planta vuelve que truncó el arado,

por más que al cielo le merezca agrado

y que amoroso la acaricie el viento.

Anda, pasa adelante; en otras flores

más ricas de fragancia y más felices

pon tu dulce cuidado y tus amores:

Que es ya en mí por demás cuanto predices,

pues el aire del sol con sus ardores

quemó hasta la esperanza en sus raíces