Soneto

By Manuel Villar y Macías

Morir ¡ay Dios! cuando en el noble foro

la Justicia sus palmas te ofrecía,

y a tu elocuencia varonil abría

la ley severa su inmortal tesoro

Y cuando el crimen vergonzoso lloro

tu poderosa voz verte hacía,

y la hollada inocencia sonreía

al recobrar por ti su alto decoro

Abrasaba tu rápida existencia

sed de justicia, sed devoradora;

y ¡oh inescrutable y santa Providencia!

Hoy el sol de Justicia eterno dora

el cielo para ti, y a su presencia

tu alma feliz estática le adora