Soneto
Estas son y serán ya las postreras
lástimas amorosas, que ofendidas
vivan a su dolor agradecidas,
aun de la propia muerte lisonjeras
Y estas serán las lágrimas primeras
que en lo mejor del corazón nacidas
pagadas se verán, como fingidas:
y desdicha tendrán de verdaderas.
Y este mi amor será tan obstinado
que al tiempo, a la desdicha, a la mudanza,
será ejemplo de amor siempre agraviado.
Pero todo este mal un bien alcanza,
que, en fin, para morir un desdichado
ni ha menester remedio ni esperanza