Soneto

By Marcelino Menéndez Pelayo

¡Salve, titán de la cerúlea frente,

sobre el materno piélago dormido;

de tu férrea garganta amo el rugido,

amo la espuma de tu faz hirviente!

A tus arrullos despertó mi mente,

mi primer llanto resonó en tu oído,

eduqué con tu indómito alarido

mi brava condición y ánimo ardiente

Mas ni el fragor de tus tormentas calma

esta pasión que vencedora rige

mi fe, mi corazón y mi albedrío,

ni darán tus sonrisas paz al alma,

hasta que en ti sus claros ojos fije

la eterna luz del pensamiento mío.