Soneto

By Mariano Ramallo

¡Pobre corazón mío, marchitado

del doliente penar y la tristura!

¿Por qué huyes, infeliz, de la ventura

y buscas los pesares, desdichado?

Perdiste a la mujer que has adorado

porque lo quiso así la desventura

y hoy vuelves, ¡miserable!, a la amargura

tristísima de amar sin ser amado

¿Por qué, ¡insensato!, la pasión te lanza

a zozobrar, sin porvenir, perdido

en ese mar sin playas ni bonanza?

A la mujer, respondes que he querido

y que hoy amo infeliz sin esperanza

he de adorar hasta el postrer gemido.