Soneto

By Mariano Álvarez Robles

Entré a comprar turrón, cuando un zapato

se me quedó enganchado en la cortina;

la confitera con su voz divina

me dijo: «Amigo, le cogió a usté el gato»

«No importa si el turrón lo da barato»

le dije al punto, mas la muy ladina

me replicó, taimada, que en Pechina

tocaban las muchachas el silbato

«Allá voy a partir, trueco el tintero»,

alegre respondí, por la escopeta,

pues pretendo admirar tanto salero.

Al punto que llegué vi una paleta

de aspecto horrible, cara de puchero

y me volví tocando la retreta