Soneto
Una, dos, tres Estrellas, veinte, ciento,
mil, un millón, millares de millares,
¡Válgame Dios! ¡qué tengan mis pesares
su retrato en el alto firmamento!
Tú, Norte, siempre fijo en un asiento,
a mi Fe será bien que te compares
Tu, Bocina, con buenas circulares
siempre por un nivel, a mi Tormento
Las estrellas errante, son mis Dichas,
las fijas son, como los males míos,
los Luceros, los Ojos que yo adoro.
Las Nubes, en efecto mi Desdichas,
pues lloviendo crecer hacen los Ríos,
como mi mal, las lágrimas que lloro.