Soneto

By Mercedes de Velilla Rodríguez

Sueño: ¿por qué si ahuyentas mis dolores

hora no acudes al acento mío?

Ven, que tú calmas mi dolor impío;

ven, no te muestres sordo a mis clamores

Ven, que escucho fatídicos rumores

entre el silencio aterrador, sombrío;

ven, que en tus brazos contemplar ansío

el ángel celestial de mis amores

¡Cuánto le adora el alma dolorida!

Mas su fiero desdén me da la muerte;

que yo no quiero sin amor la vida

¡Ay! si consigo la dichosa suerte

de contemplarlo cuando esté dormida,

¡déjame, sueño, que jamás despierte!