Soneto
Ya me canso, señora, de cansarte,
y así procuraré seguir tu gusto;
pues lo requiere la razón, y es justo
que nadie persevere en enfadarte
No quiero algunas cosas acordarte,
que son en mi provecho y tu disgusto;
porque dirás que es caso muy injusto
querer por tal camino granjearte
Al fin, señora, porque no te asombre
mi vista ni te cause algún despecho,
te juro de dejar la patria y nombre,
pues bañando con lágrimas el pecho,
borrare, por ser tuyo, aquel renombre,
quedando con tu gusto satisfecho.