Soneto

By Nicomedes Pastor Díaz

¡Salve, sombra del Cid sombra gigante!

Yo te acato en tu tumba abandonada;

que a quien tanto por Dios vibro su espada,

sólo el templo de Dios tumba es bastante.

En vano el siglo intentará arrogante,

después que ha profanado tu morada,

erigir a tus restos tumba alzada,

¡columna que hasta el cielo se levante!

El vandálico siglo que ha perdido

cuanto del gran Gonzalo nos quedaba,

de guarda fiel el galardón desdeña;

y por sus propios hechos desmentido,

verá buscar al héroe ¡dónde estaba!

¡En su tumba, San Pedro de Cárdena!