Soneto
Madre de Dios eterno, norte y guía
de los que en este siglo tenebroso
corren por mar incierto y peligroso
con mal segura nave y compañía
¿Cuándo será el feliz y alegre día
en que mi corazón triste y penoso
halle a su largo error libre reposo
y cobre nuevo aliento y alegría?
Hoy, libre de los hierros y cadena,
en que me tuvo el viejo, a noble vuelo
me remonto del mundo y sus engaños
¿Cuándo de tu piedad la luz serena
hará que vuele puro al alto cielo,
ahuyentada la niebla de mis daños?