Soneto
Si el que es más desdichado alcanza muerte,
ninguno es con extremo desdichado,
que el tiempo libre le pondrá en estado,
que no tema, ni espere injusta suerte.
Todos viven penando, si se advierte;
éste por no perder lo que ha ganado,
aquél por que jamás se vio premiado,
condición de la vida injusta y fuerte.
Tal suerte aumenta el bien y tal le ataja;
a tal despoja porque tal posea,
sucede a gran pesar gran alegría.
Mas ¡ay! que al fin les viene en la mortaja
al que era triste lo que más desea,
al que era alegre lo que más temía.