Soneto

By Ricardo Cano Martín

Súbito el soplo de la muerte impía

oscureció tu esplendorosa frente,

y el lauro de tus sienes, refulgente

en corona trocó, de escarcha fría!

Dónde tu acento huyó cuya armonía

asombro fue de inspiración ferviente?

Dónde se hundió tu pensamiento ardiente

que envolviera en su luz la fantasía?

A la tumba tu cuerpo desterrado

tu acento entre los ángeles descuella

siendo el manto de Dios su eterno abrigo

¡Oh! ¡Cuánto envidio tu sepulcro helado!

Y si pudiese proseguir tu huella

muriera al punto por estar contigo