Soneto
La triste Muerte y el Amor salieron
tirando, un día, con sus flechas duras,
y entre unos altos muros y espesuras
la noche les tomó y allí estuvieron
Y sus aljabas juntas las pusieron,
sus cuerpos recostando en las verduras;
levántanse después y estando a escuras
toman las flechas, y de allí partieron.
Toma el Amor las negras de la Muerte,
la Muerte las doradas del mozuelo
y por mi mal, ¡ay triste desdichado!
¡Quién nunca vido tan terrible suerte:
que llamo yo a la Muerte por consuelo,
y ella me tire y doble mi cuidado.