Soneto

By Sebastián Covarrubias y Orozco

La triste Muerte y el Amor salieron

tirando, un día, con sus flechas duras,

y entre unos altos muros y espesuras

la noche les tomó y allí estuvieron

Y sus aljabas juntas las pusieron,

sus cuerpos recostando en las verduras;

levántanse después y estando a escuras

toman las flechas, y de allí partieron.

Toma el Amor las negras de la Muerte,

la Muerte las doradas del mozuelo

y por mi mal, ¡ay triste desdichado!

¡Quién nunca vido tan terrible suerte:

que llamo yo a la Muerte por consuelo,

y ella me tire y doble mi cuidado.