Soneto
El cielo, y tierra, y mar, los elementos
se humillan a esta gran Señora mía:
la fuerza de este nombre de María
hace temblar la cueva de tormentos
Humíllanse los ángeles atentos
en ver su hermosura y su valía;
todos le cantan himnos de alegría,
y todos en servir quedan contentos
Dichoso fue aquel día, punto y hora,
también la tierra donde nacer quiso
María que es del cielo emperadora
Por ella nuestra vida se mejora,
por ella nos darán el paraíso
si nuestro amor su sacro nombre honora.