Soneto

By Sebastián de Córdoba

El cielo, y tierra, y mar, los elementos

se humillan a esta gran Señora mía:

la fuerza de este nombre de María

hace temblar la cueva de tormentos

Humíllanse los ángeles atentos

en ver su hermosura y su valía;

todos le cantan himnos de alegría,

y todos en servir quedan contentos

Dichoso fue aquel día, punto y hora,

también la tierra donde nacer quiso

María que es del cielo emperadora

Por ella nuestra vida se mejora,

por ella nos darán el paraíso

si nuestro amor su sacro nombre honora.