Soneto

By Vicente Espinel

Blanco marfil, que del profundo centro

con fuerza natural, que en mí mostraste,

la más subida prenda me arrancaste

que tiene el alma del sentido adentro;

trasparente cristal que fuera y dentro

la compostura del divino engaste

tienes con tanta luz, o no hay quien baste

a tener resistencia al vivo encuentro;

nevada mano artificiosa y pura,

del más purificado y excelente

metal, del mundo en gran razón compuesta;

manos en quien las fuerzas de ventura

puestas están, dichoso aquel que siente

en tales manos su esperanza puesta