Soneto
Llegó a la suma elevación Mariana,
pisó la última línea sus grandeza;
adoleció en lo grande; ¡qué fineza!
del peligro vivió ¡qué soberana!
En púrpura, en clavel, en nieve, en grana
la esmeralda rompió de su belleza;
ocasionando el riesgo a tanta Alteza,
flor que desabrochó su Abril temprana.
Dio a España sucesor, hizo inmortales
las victorias de sustos, y temores
con el laurel debido a tanta hazaña
Viva, y el Sol la de rubios cendales,
sobre azafates de encarnadas flores,
gloria a Felipe, y Príncipes de España.