Soneto

By Ángel María Dacarrete

¿Por qué, menguado corazón, suspende

opresión dolorosa tu latido?

¿Por qué moja mi párpado abatido

lágrima torpe que mi orgullo ofende?

¡Mal la nobleza de tu ser entiende

quien dos veces, esclavo envilecido,

el alma que de Dios ha recibido

de una mirada engañadora prende!

Acabe ¡y para siempre! el ansia fiera

por la que presa fuiste en otros días

de inciertas dichas y pesares vanos

Que si aun capaz de conmoverte fuera,

del pecho a quien infame afrentarías,

sabré arrancarte con mis propias manos.