Soneto

By Baltasar de Escobar

Dormía en un prado mi pastora hermosa,

y entorno de ella erraba entre las flores,

de una y otra usurpando los licores,

una abejuela, más que yo dichosa,

que vio los labios donde amor reposa

y a quien el alba envía los colores,

y al vuelo refrenando los errores,

engañada, los muerde como a rosa.

¡Oh venturoso error, discreto engaño!

Oh temeraria abeja, pues tocaste

donde aun imaginarlo no me atrevo!

Si has sentido de envidia el triste daño,

parte conmigo el néctar que robaste;

te deberé lo que al amor no debo.