Soneto
Los que con gracia quieran ver y aviso
un Silvestre galán y cortesano,
vengan a Puerto Príncipe cristiano
y gozarán de un nuevo paraíso
De nuestro frágil vidrio quebradizo
verá un ejemplo raro y soberano
en la prisión del buen Altamirano,
a quien con ella Dios regalar quiso.
Gracias al buen Silvestre de Balboa,
que por tan dulce estilo nos declara
de aqueste santo Obispo la paciencia
Bien merece desde hoy eterna loa,
y el generoso Obispo de la tiara
que tiene el mundo de mayor potencia