Soneto

By Carlos Pegudo Valdés

De esbeltez singular, barbilampiño,

delgado y de cabello algo castaño

pero amante del bien, no le hago daño

al hombre en la vejez, ni cuando niño.

Es muy contada la ocasión que riño

pues no tiene mi genio nada huraño

y tarde, a mi pesar, me desengaño

que vio la luz mi abuelo junto al Miño

Yo la sopa conquisto cuando empuño

el mango de la pluma con empeño

y muchas veces a la suerte gruño

Si un inglés me visita de mal ceño

entonces, solo entonces refunfuño

por el colmillo escupo y me desgreño.