Soneto

By Cristóbal Suárez de Figueroa

¡Oh bien feliz el que la vida pasa

sin ver del que gobierna el aposento,

y más quien deja el cortesano asiento

por la humildad de la pajiza casa!

Que nunca teme una fortuna escasa

de ajena vida el ponzoñoso aliento;

a la planta mayor persigue el viento,

a la torre más alta el rayo abrasa

Contento estoy de mi mediana suerte;

el poderoso en su deidad resida;

mayor felicidad yo no procuro;

pues la quietud sagrada al hombre advierte

ser para el corto espacio de la vida

el más humilde estado más seguro