Soneto
El que alaba la vida de la Corte
no goce el bien del campo solitario,
y su ambicioso pensamiento vario,
nunca sepa regir por firme norte
Con despachos y cartas de gran porte,
desesperado espere al ordinario,
y ande de secretario en secretario,
dando en varios negocios vario corte.
Procure ser privado del privado,
adule por diversas pretensiones,
a todos los que gozan el gobierno.
Afane por saber cosas de estado,
de las llaves doradas y bastones,
y tengan mal verano y mal invierno.